Medellín,
Colombia

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  • Presentación

La Biblia hebrea incluye en este bloque los libros de Isaías, Jeremías, Ezequiel y los Doce (Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahún, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías, Malaquías). La traducción griega de los Setenta (LXX) realiza algunos cambios en el orden dentro de los Doce y los sitúa delante de Isaías. Por otra parte, después de Jeremías introduce a Baruc, Lamentaciones y la Carta de Jeremías (= cap. 6 de Baruc en muchas ediciones actuales). Estos añadidos resultan comprensibles: Baruc fue secretario de Jeremías; las Lamentaciones las atribuyen los LXX a este gran profeta. No es raro que ambas obras fuesen situadas después de su libro. En realidad, el libro de Baruc no lo escribió el discípulo de Jeremías, y las Lamentaciones no son suyas. Pero estos detalles no se conocían en siglos pasados. Nuestras ediciones acostumbran incluir también entre los libros proféticos a Daniel, aunque los judíos lo colocan entre los “otros escritos” (Ketubîm). La decisión actual parece acertada, ya que Daniel es, al menos en parte, el representante más genuino de la literatura apocalíptica, hija espiritual de la profecía. El principal problema que plantean estos libros es el de su formación. La cuestión es tan compleja que podríamos dedicar muchas páginas a un solo libro. Para mayor claridad, comenzaré ofreciendo una sencilla síntesis de los diversos pasos. Luego, algunos datos más detallados sobre ciertos libros.

LA FORMACIÓN DE LOS LIBROS PROFÉTICOS

Nosotros estamos acostumbrados a atribuir una obra literaria a un solo autor, sobre todo si al principio nos da su nombre, como ocurre en los libros proféticos. Pero, en este caso, no es cierto que todo el libro proceda de la misma persona. Podemos comenzar recordando el ejemplo más sencillo: Abdías. Este profeta no escribió un libro ni un folleto; una sola página con veinte versos resume toda su predicación. Sería normal atribuirle estas pocas líneas sin excepción. No obstante, los comentaristas coinciden en que los versos 19-20, escritos en prosa, fueron añadidos posteriormente; el estilo y la temática los diferencian de lo anterior. ¿Quién insertó estas palabras? No lo sabemos. Quizá un lector que vivió varios siglos después de Abdías. Si el mensaje más breve de toda la Biblia plantea problemas insolubles, los 66 capítulos de Isaías, 52 de Jeremías, o 48 de Ezequiel son capaces de desesperar al más paciente. Hay que renunciar por principio a comprenderlo todo. Limitándonos a ideas generales, y simplificando mucho, podemos indicar las siguientes etapas en la formación de los libros proféticos.

  • Metodología: Educación a distancia en modalidad virtual y/o presencial.
  • Dirigido a: El programa está abierto a personas de diferentes disciplinas, interesados en estudiar y profundizar en las dimensiones históricas, literarias y teológicas de la Biblia, como horizontes constructores de sentido personal y comunitario.

 El estudio será de interés para cualquier persona que quiera fundamentar su fe y establecer un diálogo interreligioso en la búsqueda de caminos de diálogo ecuménico e integrador, direccionados a la reconstrucción del tejido humano y a la convivencia social.

  • Otorga: Certificado
  • Intensidad horaria: Estas Diplomaturas constan de varios módulos y no tienen un límite de tiempo para ser terminados, como participante eres responsable del tiempo de dedicación y del proceso de aprendizaje, por lo que esperamos que asumas el compromiso de terminar todos los cursos a los que te inscribas.
  • Contenidos temáticos:

 

  • La época de los profetas (I Reyes y II Reyes)
  • Los profetas del siglo IX (Joel, Jonás)
  • Los profetas del siglo VIII (Amós, Oseas, Isaías, Miqueas, Daniel)

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  • Los profetas del siglo VII (Jeremías, Lamentaciones, Sofonías, Nahúm, Abdías, Habacuc, Ezequiel)
  • Los profetas del siglo VI (Hageo, Zacarías, Malaquias)

 

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PREGUNTAS DE REFLEXIÓN